A menos que se conozca bien el camino, en las rutas apartadas es prudente viajar con un buen mapa rutero, teniendo siempre una idea de en qué tramo de la ruta uno se encuentra. También se pueden usar un GPS y un buen mapa. En las rutas transversales de ripio, es molesto y peligroso viajar hacia el oeste al atardecer con la luz solar en los ojos y el polvo en el parabrisas.
Si se viaja en verano sin reservas previas, es prudente llevar carpa y bolsas de dormir o estar dispuestos a dormir sobre cuatro ruedas: en alta temporada, la modesta capacidad hotelera de muchas pequeñas localidades se satura antes del atardecer.
El mayor problema del ripio son las piedras que proyectan las ruedas (en particular las de tracción) de los vehículos. Siempre hay que disminuir la velocidad al adelantarse y ser adelantados. Distanciarse al cruzarse y adelantarse sirve si la ruta es ancha y se aminora la velocidad: los proyectiles pueden volar decenas de metros. En un largo viaje por ripio, el parabrisas seguramente recibirá impactos de piedras.