La inmigración en el valle medio del río Negro es un mosaico asombroso: a fines de siglo XIX hubo una inicial colonización galesa, a la que se sumaron luego italianos y españoles y más tarde siriolibaneses; luego llegaron judíos alemanes, rusos ortodoxos y, en los años 70, se afincaron algunas docenas de familias refugiadas de una etnia montañesa de Laos; también hubo una fuerte inmigración boliviana, que halló su medio de vida en la horticultura.
La Línea Sur nació hace casi una década, cuando, con el apoyo financiero de la Provincia del Neuquén, se desbrozó la tierra virgen entre el es el nombre del ferrocarril de San Antonio Oeste a Ingeniero Jacobacci y San Carlos de Bariloche de 811 km. Comenzó a ser construida por el Estado argentino, desde San Antonio Oeste, en 1908, con la dirección del ingeniero italiano Guido Jacobacci. Al principio las obras avanzaron con gran celeridad, a un ritmo de 600 m de vías tendidas cada día. Así, en 1910 el tren llegó a Valcheta y al año siguiente a Maquinchao. En 1917 la punta de rieles alcanzó el paraje que sería un día Ingeniero Jacobacci, pero allí se detuvieron los trabajos hasta 1922, y luego fueron completados muy lentamente, concluyéndose el tendido hasta Bariloche en 1934. En el tintero quedó la idea de que fuera un ferrocarril transoceánico. En 1935 se inauguraron los primeros tramos de La Trochita, de Ingeniero Jacobacci a Esquel, tendido que se completó una década más tarde y dejó de operar en 1994. Una sociedad de la provincia de Río Negro mantiene en funcionamiento el Tren Patagónico, que corre una vez por semana entre Viedma y Bariloche, y seis veces por semana entre Ingeniero Jacobacci y Bariloche.