Para visitar bodegas es preciso elegir, ya que son tantas que es imposible conocerlas todas sin quedarse en la provincia al menos un mes. El criterio de elección puede basarse en el gusto personal por ciertos vinos, en la preferencia por la ingeniería y arquitectura industrial antigua o moderna u en la opción entre lo grande y lo pequeño.
El Puente del Inca,sobre el río Las Cuevas, es una estructura natural de 50 m de largo por 15 m de ancho, con una luz de 40m. Fue formado por sedimentos fijados por la sal de las aguas termales que allí afloran, pero hay varias hipótesis sobre cómo sucedió. El gran naturalista Charles Darwin opinó que el río excavó un lado del cauce y dejó un voladizo colgante, que fue unido por material que caía del lado opuesto. Otra hipótesis es que el puente fue creciendo desde un extremo, cementándose a sí mismo hasta tocar la orilla opuesta. También se piensa que el puente se formó sobre un espesor de hielo que luego desapareció. Las aguas termales que allí surgen son tan salinas que los “cacharreros” las usan para darle apariencia pétrea a todo lo que queda expuesto a su baño. Estos objetos así tratados son los recuerdos clásicos del lugar. El puente fue usado para el tránsito desde la época precolombina, incluso para el tránsito automotor, pero actualmente es intangible, ya que en la estructura aparecieron grietas. Las termas comenzaron a ser explotadas cuando llegó el ferrocarril trasandino, en 1902. En 1917 se construyó un lujoso hotel y un pabellón de baños termales que todavía está en pie, junto al puente. En 1965 el hotel fue destruido por un alud de nieve que ocasionó 36 muertes.