En las provincias de Chaco y Formosa, más allá de las rutas troncales y de las transversales pavimentadas, hay miles de kilómetros de caminos rurales y de huellas con tramos de 100 o 200 km sin nada más que naturaleza. Ninguno de los caseríos o parajes de la región tiene combustible, alojamiento o comidas, que ya no abundan a lo largo de las rutas troncales. Y sólo funcionan los teléfonos satelitales.
En las rutas troncales hay estaciones de servicio, pero no todas son de bandera; algunas no disponen de todos los combustibles y otras carecen de medios electrónicos de pago. Es prudente llevar una reserva de 20 o 40 litros de combustible: por una razón u otra, siempre terminará siendo útil. También hay que llevar agua en bidones de 5 litros, provisiones, equipos para acampar y dormir, repelentes para insectos, pomada para picaduras, cremas solares, etcétera.
Si se piensa visitar aldeas aborígenes, es oportuno llevar regalos (sobre todo ropa, útiles escolares, juguetes y golosinas) para ofrecer a los más chicos.
Para explorar los caminos de tierra en tiempo seco y polvoriento, un vehículo alto y de tracción delantera puede ser suficiente, pero cuando llueve, el mismo camino puede resultar transitable sólo en 4x4 y, en los tramos más feos, sólo en tractores y Unimog. En cada subregión del Chaco (la chaqueña, la formoseña, la salteña y la santafesina), los suelos son distintos y, por ende, también lo son sus caminos de tierra: hay zonas arenosas, fangosas y gredosas y la tracción es distinta en cada caso. Los peores son los caminos gredosos, muy resbaladizos incluso con doble tracción.
Hay caminos que orean en medio día y otros que pueden quedar difíciles hasta por un par de días. Las lluvias fuertes pueden inundar vastas áreas, incluyendo los caminos bajos. Es prudente informarse con Gendarmería o con lugareños conocedores sobre el estado de los caminos. En tiempo seco, los mismos caminos suelen ser muy polvorientos: el aire acondicionado es esencial para el confort y, aun así, hay que proteger del polvo los aparatos sensibles y prestar atención a los filtros de aire del motor.
En las zonas de frontera más apartadas, como el norte de Formosa, es útil y correcto contactarse con el primer destacamento de Gendarmería para anunciarles el recorrido que se piensa hacer, obtener información y que anuncien al viajero por radio a los siguientes destacamentos. Esto evitará ser indagado como sospechosos de contrabando y contar con el apoyo de la única fuerza organizada que puede ayudar al viajero en dificultades en esta parte del mundo.
En los caminos más apartados, es prudente viajar acompañado por algún lugareño que sirva de guía o baqueano: ello permitirá viajar más seguros y ver y experimentar más. Sólo con un baqueano se podrá avistar la fauna más huidiza, identificar aves y probar los sabores silvestres de vegetales como el sachaporoto, la sachacol o papa del monte, la sachasandía, la sachapera y el sachamembrillo. “Sacha” significa “casi” o “parecido” en quechua. Estas frutas y verduras deben, entonces, su nombre, a su similitud con las que todos conocemos.
El Impenetrable es llamado así no por lo tupido de su espesura (nada comparable a las más densas yungas o selvas misioneras), sino por la escasez de agua. En el norte del Chaco, el noroeste de Formosa y el este de Salta hay tramos de decenas o incluso