Los amantes de la poesía pueden dirigirse a la calle Buenos Aires 810. Allí vivió durante 20 años, hasta el final de su vida, Juan Laurentino Ortiz (1896-1978), uno de los más grandes poetas argentinos, nacido en Villaguay. Pese a que su poesía es esencialmente contemplativa, durante la última dictadura militar sus ediciones completas fueron quemadas en Rosario.
El Corredor Termal de Entre Ríos, o del río Uruguay, es reciente y artificial. Se basa en perforaciones de más de 1 km de profundidad para extraer agua del Acuífero Guaraní, un inmenso reservorio en el noreste de la Argentina, el oeste de Uruguay, el sudoeste de Brasil y casi todo Paraguay. Estas napas de agua, de baja salinidad, se encuentran entre capas de areniscas eólicas que se depositaron durante las eras geológicas del Triásico y el Jurásico, hace unos 200 millones de años. Salvo algunos afloramientos que hay en Misiones, las aguas están cubiertas por espesas capas de rocas volcánicas del Cretácico. Por lo general, la presión de las napas es tal que no hace falta bombearla hasta la superficie, a la que llega con temperatura variable, de hasta 46° en Concordia.
El fenómeno de las termas entrerrianas (casi todas, emprendimientos privados) fue inducido por las también artificiales pero anteriores termas uruguayas de Arapey, Daiman y Guaviyú. Comenzaron a ser explotadas a principios de los años ’90. Así nacieron las termas de Gualeguaychú, Concepción, Colón, Salto Grande, San José, Villa Elisa, Concordia, Federación y Chajarí. Fuera del corredor del río Uruguay, también del lado del río Paraná, en La Paz, hay otras termas, pero de aguas saladas, lo que es bueno para el que se baña en ellas, pero no tanto para el medio ambiente. En María Grande –entre Villaguay y Paraná– hay otro complejo. Posiblemente el más bonito es el de Victoria, frente a Rosario. Las termas de Colón, Concordia, Federación y Chajarí tienen agua dulce, bicarbonatada y cálcica. Las termas del sur entrerriano, en Concepción, Villa Elisa y Gualeguaychú, son de agua salobre, clorurada y sódica. Las aguas más saladas (que llegan a triplicar la salinidad del mar) están en La Paz, María Grande y Villaguay. Cada año las termas entrerrianas extraen más de un millón de metros cúbicos de agua y son visitadas por más de un millón de personas.