A lo largo de las rutas correntinas, en las panaderías y estaciones de servicio, sobre todo por la mañana, es común encontrar chipás, esos panecillos de harina de mandioca y queso que recién horneados son deliciosos como snack, en lugar de los consabidos sándwiches de miga y empanadas. Hay varias recetas y tipos de chipá, a veces preparados con harina de maíz y rellenos con carne picada. El chipá debe comerse tibio, ya que al enfriarse se vuelve un poco chicloso.
El Ferrocarril Económico comenzó a funcionar en 1898 por obra del empresario italiano Francesco Bolla, que, en 1850, se estableció en San Antonio de Itatí como comerciante; años después se mudó a la capital, donde organizó el primer Mercado Central, fue miembro del directorio del ingenio Primer Argentino y creó dos colonias agrícolas. El primer ramal del Económico conectaba a la capital (con estación central frente a plaza Libertad, hoy oficinas del Ministerio de Trabajo provincial) con Santa Ana, el ingenio azucarero Primer Correntino, a 7 km de Santa Ana (donde no queda más que un misérrimo pueblito) y San Luis del Palmar. La empresa de Bolla quebró en 1904. Cuatro años después, otro empresario retomó la iniciativa y tendió ramales a General Paz y Mbucuruyá, a 180 km: también esta empresa quebró pero el servicio (provisto por tres pequeñas vaporeras y unos pocos vagones) siguió funcionando, transportando pasajeros y productos agrícolas con sostén de la provincia, hasta que fue nacionalizado durante el primer gobierno de Perón. Todos los ramales fueron clausurados en 1960. Existe un proyecto para reactivarlo como tren turístico, hasta Santa Ana.