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Energía YPF

15.08.2013  - The Times (UK) Matt Ridley

Destruyamos estos cinco mitos sobre la estimulación hidráulica.

El shale no causa terremotos, no contamina el agua ni utiliza químicos tóxicos. La energía eólica, con sus turbinas, causan mucho más daño.

Fue el senador de los EEUU, Daniel Patrick Moynihan quien dijo una vez: “Usted tiene derecho a expresar su opinión, pero no a expresar sus propios hechos”. En el debate sobre el shale – Me rehuso a llamarlo el debate de la estimulación hidráulica, ya que esta técnica se viene utilizando en el país hace décadas – los opositores parecen pasar por alto de forma increíble los hechos.

A continuación les presento 5 afirmaciones que se vienen repitiendo y que son falsas:

1. La producción del shale contaminó los acuíferos en EEUU
2. Libera al ambiente mayores cantidades de metano que otras formas de producción de gas
3. Se utilizan preocupantes cantidades de agua
4. Se utilizan cientos de químicos que son tóxicos
5. Ocasiona fuertes terremotos

Ninguna de estas afirmaciones es cierta.

Empecemos por la afirmación sobre la contaminación de los acuíferos. El número total de acuíferos que se presumía que estaban contaminados por el fluido de estimulación o por el gas metano del proceso de estimulación hidráulica en los EEUU es cero. Cada una de las denuncias terminaron siendo falsas. La Agencia de Protección Ambiental (EPA) cerró su investigación en Dimock, Pennsylvania, llegando a la conclusión de que no había evidencia alguna de contaminación. Además, abandonó su reclamo de que la perforación en el Condado de Parker, Texas, había hecho que el gas metano salga por las canillas de la gente, y retiró sus acusaciones de contaminación del agua en Pavilion, Wyoming, por falta de pruebas.

La película Gasland mostró un caso de contaminación natural del agua con gas y su director lo sabía. Sin embargo, fingió que esa contaminación era producto de la técnica de estimulación hidráulica. El secretario de Energía de los Estados Unidos, dijo este mes: “Todavía no he visto evidencia alguna de que la técnica de estimulación hidráulica contamina los acuíferos”. Decenas de miles de pozos perforados, dos millones de operaciones de estimulación terminadas y ni un solo caso comprobado de contaminación del agua subterránea. Puede suceder algún día, por supuesto, pero son pocas las industrias que pueden tener un registro de contaminación tan positivo.

Sigamos con la afirmación de que la explotación del shale libera a la atmosfera más metano que la industria del carbón (El gas metano es un gas de invernadero más potente que el dióxido de carbono, pero se aloja en la atmósfera por un periodo de tiempo más corto y su concentración no está aumentando rápidamente). Esta afirmación proviene de un biólogo y profesor de la Universidad de Cornell, y fue refutada con numerosos estudios. Un equipo del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) lo expresó de la siguiente manera: “Es incorrecto sugerir que la estimulación hidráulica ha alterado significativamente la intensidad de los gases de efecto invernadero”.

Tercero, vienen las afirmaciones que la estimulación hidráulica utiliza grandes cantidades de agua. El diario The Guardian publicó un informe esta semana, informando que un pueblo en Texas “se está secando” por el uso de esta técnica. En EEUU se requiere sólo un 0,3%, para darles una idea, en un campo de golf se utiliza mucha más agua que esa. Si algunas zonas de Texas están secas, culpen a la agricultura, por lejos es el sector que más agua utiliza.

Cuarto, la siempre tan neutral BBC, en un informe previo, afirmó que la técnica libera “cientos de químicos” en la roca. El fluido de estimulación es 99.51% de agua y arena. El restante 0.49% se compone de 13 químicos, que pueden ser encontrados en tu cocina, garage o incluso el baño: acido cítrico (jugo de limón), acido clorihidrico (usado en las piscinas), glutaraldehido (desinfectante), goma guar (utilizado en los helados), dimetilformamida (se encuentra en plásticos), isopropanol (desodorante), borato (se encuentra en jabones), presulfato de amonio (se encuentra en el tinte para el cabello), cloruro de potasio (goteos intravenosos), carbonato de sodio (detergente), glicol etileno (anticongelante), bisulfito de amonio (cosméticos) y destilado de petróleo (cosméticos).

Con respecto a los supuestos “terremotos”, la Universidad de Durham concluyó, a través de un estudio definitorio, que “toda la actividad sísmica resultante de la técnica de estimulación hidráulica fueron imperceptibles”. Además, sostiene que “la minería, la actividad geotermal o el almacenamiento de agua de embalse generan temblores más grandes y con mayor frecuencia.

Los medios han hecho una pobre tarea en desafiar a los grupos opositores con hechos concretos. Entonces el debate no es entre dos argumentos sinceros y opuestos; se trata de una lucha desigual entre la verdad y la mentira

Ahora parece que la diócesis de Blackburn ha distribuido un folleto sobre cómo esta técnica "ha atraído a los propietarios a firmar contratos para perforar en sus tierras" y que podría causar daños duraderos a la "gloriosa creación de Dios". Un momento, obispo. ¿Has dicho lo mismo de la energía eólica? Hagamos una comparación rápida.

Atraer a los propietarios de tierras con dinero: los parques eólicos pagan hasta 100,000 libras por turbina a los terratenientes y la mayor parte proviene de los aumentos en las facturas de electricidad de la gente común. ¿Qué tiene la Iglesia que decir al respecto?

Estropear la gloriosa creación de Dios: como Clive Hambler, de la Universidad de Oxford, ha documentado, cada año entre 6 millones y 18 millones de aves y murciélagos mueren en España solo por los aerogeneradores, incluyendo especies únicas de buitres leonados y egipcios (400 murieron en un año). En Tasmania distintas especies de águilas están en peligro de extinción a causa de las turbinas eólicas. Parques eólicos en Noruega matan diez águilas de cola blanca al año. En Alemania matan 200.000 murciélagos al año.

La industria eólica, que es inmune al enjuiciamiento por delitos en la vida silvestre, afirma que los autos y gatos matan más aves que las turbinas. Además, les gusta realizar una predicción falsa de que si el clima se vuelve más cálido y los hábitos cambian, luego la industria del petróleo será acusada, algún día, de eliminar gran cantidad de aves. Pero ¿cuándo fue la última vez que su gato trajo a casa un águila imperial?

Las turbinas de viento no sólo son más visibles que las intslaciones de perforación de gas, sino que además cubren mucho más terreno. Sólo diez hectáreas (25 acres) de las plataformas de perforación de petróleo o gas pueden producir más energía que toda la industria eólica británica. ¿Cuál de las dos hace el mayor daño a la creación gloriosa de Dios, obispo?

El viento proporciona aproximadamente el 1% del total de nuestra energía. La semana pasada me dirigí de Caithness a Northumberland. Todo el paisaje del camino fue arruinado por esos monstruos giratorios: al lado del Pentland Firth, sobre Dornoch, en los Monadhliaths, en los Lammermuirs, en los Cheviots, en Simonside. Yo estaba mirando tal vez una décima parte del 1 por ciento de toda nuestra producción de energía y un impacto aún menor en las emisiones de carbono. Beneficio trivial; gran costo.

Usted no tiene que mentir para criticar a la energía eólica por motivos ambientales. La verdad está a la vista y es realmente impactante.

@mattwridley

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