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Energía YPF

23.04.2015  | Revista Petroquímica

YPF apuesta por la innovación tecnológica en Vaca Muerta

​​Cuáles son las claves que baraja la compañía en el No Convencional

La petrolera reestatizada aspira a reducir los costos de extracción de shale oil en Loma Campana. El programa de eficiencia operativa contempla desde la colocación de pozos con cañerías de menor diámetro hasta la extensión de la fase horizontal de las perforaciones.

YPF concluyó a fines de febrero la perforación del primer pozo con cañerías de 3,5 pulgadas de diámetro en Loma Campana, el área donde lleva adelante el primer desarrollo masivo de shale oil (petróleo de arcillas) de la Argentina. La estrategia apunta a garantizar la rentabilidad de la explotación no convencional de Vaca Muerta, una de las formaciones de roca generadora de hidrocarburos de la cuenca Neuquina.

Se trata de una jugada ambiciosa por parte de Miguel Galuccio, presidente de la petrolera reestatizada. Los pozos con cañerías de menor diámetro –conocidos en la industria como slim hole– son significativamente más baratos que las perforaciones verticales estándar.

La meta de YPF es poder acumular con esos pozos la misma producción de petróleo que con los de cañerías de mayor envergadura. Y al mismo tiempo, apuesta a incrementar la velocidad del fluido que circula en el pozo a fin de evitar la acumulación de parafina de los caños.

La iniciativa –que prevé una importante reducción en los costos de perforación en Vaca Muerta– forma parte de un plan integral que puso en marcha Galuccio para viabilizar la explotación comercial de los yacimientos no convencionales de Neuquén.

En esa lista figura también la extensión del largo de la fase horizontal de los pozos colocados en Loma Campana. En un principio, la intención es elevar de 1.000 a 2.000 metros la etapa horizontal, a fin de incrementar el nivel de fracturas.

Loma Campana –cuya propiedad comparte YPF en partes iguales con Chevron– se convirtió el año pasado en el segundo mayor yacimiento del país. Las estadísticas dan cuenta del peso propio del shale en la producción neuquina. En enero de 2015, Vaca Muerta produjo 104.373 metros cúbicos (m³) de shale oil; unos 655.000 barriles de crudo (bbl), el 18% de la extracción total de crudo de la provincia gobernada por Jorge Sapag. La enorme mayoría proviene de Loma Campana, donde YPF operó, en promedio, 21.177 bbl/día de shale oil, según datos oficiales de la gobernación de Neuquén.

Ahora, el objetivo de YPF es garantizar la rentabilidad de la operación, máxime en un escenario signado por el derrumbe del precio internacional del crudo, que pasó de u$s 100 a u$s 50 en apenas siete meses.

Eficiencia operativa

Si bien la oferta de shale oil ya representa casi un 20% de la producción total de petróleo de Neuquén, desde la petrolera controlada por el Estado advierten que todavía están transitando por la curva de aprendizaje para entender en profundidad cómo funciona geológicamente Vaca Muerta. Eso implica implementar decenas de programas de optimización de la productividad del yacimiento y también de reducción de costos operativos, uno de los aspectos que más le interesan a Miguel Galuccio, CEO de la empresa.

Se entiende: a pesar de haber logrado bajar significativamente el peso de algunos insumos y productos, la estructura de costos que maneja YPF es aún mucho más elevada que la de operadoras de yacimientos no convencionales de Estados Unidos.

Entre las principales iniciativas encaradas por YPF para elevar la eficiencia operativa de Vaca Muerta, aparece también la ampliación del pack de cada cluster de 4 a 8 pozos. Ese trade off de un modelo a otro permitirá, según la gerencia de la empresa, mejorar la relación entre costos y producción.

A su vez, en la zona oeste de Loma Campana se está modificando la metodología de estimulación hidráulica de cada pozo para evitar el flow back de los pozos ubicados en el mismo pack. En esa misma región se detectó un sweet spot que se desarrollará con pozos horizontales. Ya existen cinco unidades de drilling operando en esa región y se espera llegar a 10 rigs en el corto plazo.

YPF debe seguir avanzando en la optimización de la logística de la operación, un área en la que todavía hay desafíos y un potencial de mejoramiento muy importante. Hace 10 meses, Galuccio creó una unidad específica que está a cargo de la logística de Vaca Muerta. Contempla proyectos para mejorar la logística de las arenas de fractura, agua, lodos y otros insumos perforación.

Monitoreo remoto

En cuanto al diseño de los clusters no convencionales, se siguen evaluando distintos tipos de distanciamiento entre los pozos a fin de encontrar el modelo geomecánico adecuado para cada zona de Loma Campana.

También se están renovando los sistemas de plunger lift y gas lift de los pozos verticales, para lo cual se levantaron cuatro equipos de pulling que están trabajando en el yacimiento. Y se están implementando Centros de Monitoreo Remoto con alta tecnología para visualizar en tiempo real el comportamiento productivo del yacimiento, con el objetivo de incrementar la velocidad de reacción y decisión frente a diferentes eventualidades que vayan ocurriendo.

Hasta mediados de marzo, YPF llevaba perforados más de 295 pozos (182 en 2014) en Loma Campana, la mayoría de ellos verticales, aunque esa estrategia va camino a cambiar en el futuro, dado que la petrolera reestatizada logró identificar sweet spot por medio de la perforación de pozos horizontales. Y está evaluando tres horizontes distintos a través de pozos de pozos de delineación.

Para poner en blanco sobre negro el peso de Loma Campana: en términos del capital intensivo que demanda, se trata, ni más ni menos, de uno de los mayores proyectos de upstream de la historia argentina. Lanzado en 2013, contempla una inversión total de u$s 16.000 millones hasta 2047 aunque, en rigor, un 60% de ese presupuesto –alrededor de u$s 10.000 millones– debería estar desembolsado en 2019.

La producción actual de YPF en Vaca Muerta supera los 41.200 barriles equivalentes de petróleo (boe), si se contempla el aporte gasífero de Loma Campana. Además, la petrolera tiene en marcha un proyecto piloto de gas de esquisto (shale gas) en el área El Orejano, que prevé la perforación de pozos verticales y horizontales. El emprendimiento –del que también participa la norteamericana Dow– obtuvo resultados positivos en su fase inicial, en especial de las perforaciones horizontales que registraron una producción inicial cercana a los 200.000 m³/d del fluido; unos 7,10 millones de pies cúbicos de gas.

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