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Energía YPF

03.09.2015  | CRONISTA.COM

Vaca muerta: ¿una promesa para las pequeñas firmas?

Es una de las principales reservas de hidrocarburos no convencionales del mundo. Pero, aún, las pequeñas y medianas empresas locales deben esperar para zambullirse de lleno en el negocio. Cuáles son las oportunidades. La opinión de los expertos.

Una placa árida escoltada por el río Limay y la inmensidad de la Cordillera de Los Andes esconde a más de 2.500 metros bajo tierra una las mayores reservas de hidrocarburos no convencionales del planeta. Según las estimaciones del Departamento de Energía de los Estados Unidos, la formación Vaca Muerta, que se extiende sobre todo en la provincia de Neuquén, atesora la tercera reserva mundial de shale gas y la cuarta de petróleo no convencional. Para la Argentina se presenta como una nueva oportunidad para alcanzar el desarrollo que sus habitantes parecen merecer.

Sin embargo, las amenazas y dificultades para extraer esos millones de dólares bajo la corteza terrestre tienen una magnitud semejante a los recursos que se buscan obtener. Para las pequeñas y medianas empresas de capitales nacionales también es una oportunidad. "Lo es siempre y cuando se dé en los términos que esperemos que suceda. Pero también para las empresas que no están preparadas va a ser un desafío muy grande o incluso una amenaza", sentencia Leonardo Brkusic, director Ejecutivo del Grupo Argentino de Proveedores Petroleros (GAPP). Al grupo lo integran unas 100 pequeñas y medianas empresas fabricantes de bienes y proveedores de servicios para la industria petrolera y la cantidad de integrantes creció un 20% en los últimos tres años.

Casualmente, esa cifra aumentó, desde la nacionalización de YPF, dueña del 42% de la producción de hidrocarburos del país. En la Cámara Patagónica de Servicios Petroleros (Capespe), su presidente, el industrial Ricardo Rodríguez Álvarez, asegura que "se incrementó un 40% la cantidad de socios de entidad hasta los 25 actuales y el número de empleados pasó de 4.500 a 7.000 en los últimos tres años".

Para Rodríguez Álvarez, "a partir de la privatización de YPF, durante los años ‘90, surgieron pequeñas y medianas empresas proveedoras de servicios petroleros, pero eso tuvo un freno con la crisis de 2001 y la baja internacional del precio del crudo en esos años. El cambio de mando, con Repsol (en 1999), generó cierta resurrección, pero el impacto mayor se dio recién a partir 2012, con la nacionalización de la compañía, que logró incrementar la producción".

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner, a fin de agosto, repasó los números de YPF en la Bolsa de Comercio. "Entre el primer semestre de 2014 y este año, incrementó 14,1% la producción de gas y 6% la de crudo", precisó.

Los aliados del boom

Establecimientos Gascón es una pyme con 22 empleados, que provee no solamente a YPF, sino, también, al fabricante santafesino de tanques Lito Gonella e Hijo y a la prestadora de servicios petroleros nacional Bolland, entre otros proveedores. "A partir de 2012, notamos un cambio no solo con la explotación de Vaca Muerta sino, sobre todo, por el ingreso del Estado a YPF. Lo primero que hizo fue intensificar la producción primaria y secundaria, donde nosotros intervenimos", asegura Diego Idoy, socio Gerente e hijo de uno de los fundadores. "Todavía, Vaca Muerta no está repercutiendo en nuestro negocio pero creemos que sí lo hará en el futuro", agrega.

Mientras Miguel Galuccio tomaba la posta en la petrolera de bandera nacional, Establecimientos Gascón vivía un cambio interno cuando los tres socios fundadores se apartaron del día a día de la operación e ingresaba la segunda generación a la compañía.

"Encaramos un cambio en la línea de producción y, a partir de productos que antes no eran significativos, incrementamos alrededor de un 150% los volúmenes de producción, sobre todo, en 2013", grafica Idoy. La empresa pasó de tener 12 a 22 empleados en menos de tres años. "YPF se queda con casi el 40% de lo que producimos, pero como usuario final esa participación se eleva al 80%", señala.

"En torno a las petroleras están las compañías de servicios especiales, en su mayoría, de origen internacional, que realizan los servicios de mayor complejidad. Luego, viene una franja de compañías medianas que apuntan a obra, como la instalación de superficies, transporte de cargas liquidas y catering, es decir, servicios complementarios. Pero que generan mayor mano de obra que las primeras. Finalmente, hay otras subcontratistas, como talleres, tornerías y empresas que rentan vehículos", explica el ecosistema petrolero Rodríguez Álvarez, que pertenece al segundo grupo con la empresa Rodial, de servicios petroleros especializada en las áreas de ingeniería, construcción de plantas "llave en mano" y montaje.

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"Las pymes trabajan con contratos directamente en relación con las petroleras", asegura el empresario.

Rey de Midas

"A partir de la nacionalización de YPF, las empresas del mercado local se dieron cuenta de que la situación iba a cambiar, así que algunas salieron a buscar nuevos canales. Por otra parte, empresas fabricantes, como metalúrgicas, buscaron generar productos para acercarse al sector", asegura Brkusic. Según Rodríguez Álvarez, "YPF es el motor de la inversión en estos años" y, aunque no sabe precisar el porcentaje, es quien se ocupó de desarrollar a los proveedores. "Ofrece de capacitaciones, para incluir y educar en nuevos servicios a empresas nacionales, aportando, incluso, tecnología", agrega y continúa: "Este año, no representa una etapa de expansión, sino que buscamos sostener y eficientizar lo que se logró. Veníamos de muchos años de desinversión, así que muchas empresas tenían capital de trabajo reservado para volcar esa caja al crecimiento. A partir de 2013, también hubo un acompañamiento de los bancos privados y el Ministerio de Industria con subsidios en las tasas y, obviamente, la constante reinversión de utilidades".

En Marlew, un fabricante de conductores eléctricos que, con ingresos anuales superiores a los u$s 70 millones, dejó atrás el mote de pyme, Gerardo Condon, su gerente Comercial para Patagonia y Cuyo, se lamenta por la caída que sufrió el precio del barril de petróleo en los últimos meses.

"El impacto es importante en las empresas de servicios y nosotros participamos en todas", confiesa Condon. "A partir de 2012, se pegó un salto en las ventas de la compañía, que tiene una oficina comercial en Neuquén desde hace 10 años. El secreto está en la especialización en el sector petrolero y minero", agrega el ejecutivo de la empresa que creció un 25% en volumen el año pasado. "El cambio de los últimos años es visible en toda la provincia", define Condon (ver recuadro).

Un freno en el bombeo

"La situación financiera de algunas empresas que no supieron manejar las expectativas ante la baja del precio del crudo las puso en un cuello de botella", señala el presidente de Capespe, Rodríguez Álvarez. "Aquellas que están abocadas a la producción están un poco más blindadas, pero lo que tiene que ver con perforaciones va más de la mano con las posibilidades de inversión y eso ya se desaceleró", agrega el ejecutivo.

"Cuando la industria petrolera va al alza necesita un input inmediato para acompañar ese crecimiento. Ahora bien, cuando el precio baja y la demanda laboral no es tan alta, se hace una revaluación de todo, desde el personal hasta los equipamientos", sugiere el director Ejecutivo del GAPP, grupo que surgió con cinco empresas para fomentar las exportaciones en 2002. Hoy, el grupo liderado por Brkusic se reorientó a atender el desarrollo local de pequeñas y medianas empresas a la espera que la vaca despierte.

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