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Energía YPF

09.06.2014  | PÁGINA 12 | DORIS CAPURRO

Una oportunidad energética

Europa importa el 53 por ciento de la energía que consume. La mitad del gas que recibe proviene de Rusia y circula por Ucrania. Hay seis países (Estonia, Lituania, Letonia, Finlandia, Eslovaquia y Bulgaria) que dependen en un ciento por ciento del gas ruso. Por eso, y frente al conflicto con Ucrania, Europa desnuda su vulnerabilidad y entró en estado de emergencia. Mientras que los alemanes, líderes de las energías renovables, son los primeros importadores de carbón, la fuente más contaminante del planeta.

La posibilidad de que se desate una guerra entre Ucrania y Rusia ha puesto en evidencia la debilidad de la política energética del Viejo Continente. Esa fue la primera conclusión a la que llegó el Foro 2014 de Seguridad Energética, que se llevó a cabo en Berlín, organizado por la Conferencia de Seguridad energética de Munich, el diario Frankfurt Allgemeine y el gobierno alemán. Participaron varios ministros de países europeos, presidentes de las principales empresas energéticas, científicos y políticos representativos de los parlamentos nacionales.

Toda la discusión giró alrededor de cómo lograr menor dependencia de Rusia y recuperar competitividad frente a Estados Unidos, que con el boom del shale logró bajar considerablemente los precios bajos del gas. En Europa temen que ante esa alternativa toda la industria dependiente de energía se mude y los famosos autos alemanes, finalmente, sean “made in USA”. Por eso, están en plena revisión de su política energética. Discuten medidas de eficiencia en el consumo para ahorrar energía, crear una mejor interconexión entre los países, diversificar las fuentes de suministro y crear una central de compras única para toda Europa que permita conseguir mejores precios del GNL.

Algunos países creen que deben impulsar la exploración y producción de gas y petróleo convencional y no convencional, reconociendo que, gracias a las nuevas tecnologías, otros países –como Estados Unidos y Argentina– están aprovechando la oportunidad con buenos resultados. Europa tiene temor a perder el tren.

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Mientras esta preocupación domina al Viejo Continente, en Estados Unidos se viven tiempos de bonanza gracias a la producción propia de hidrocarburos no convencionales, que genera riqueza y empleo; logra su autosuficiencia energética y se prepara para exportar LNG hacia fines del 2015. Está claro que esta verdadera nueva revolución industrial, generada por el no convencional en los Estados Unidos, impacta sobre la geopolítica del futuro y la cadena de producción mundial.

Así, en la misma semana, en un clima más exitista y distendido, se debatió durante la Conferencia sobre Energía, realizada en La Jolla, organizada por el Instituto de las Américas. Allí, las palabras más usadas fueron: boom, revolución energética y caída del precio del gas. Con los países latinoamericanos (particularmente México y Colombia) peleando por la atención de las posibles inversiones provenientes del Norte.

Frente a ese escenario mundial está la realidad argentina. Con la gran oportunidad de poner en valor los recursos no convencionales, que posicionan a nuestro país segundo en potencial en gas y cuarto en petróleo.

Dependemos de nuestras propias decisiones. Podemos seguir el camino de Estados Unidos y lograr en un futuro el autoabastecimiento energético. Pero para lograrlo se necesita un gran esfuerzo. Requerirá de una política unificada que aliente el desarrollo de los recursos hidrocarburíferos, promueva la inversión, la producción, el crecimiento y el empleo. Así lo asumimos en YPF y tomamos ese desafío. O podemos volver para atrás, declararnos en emergencia como Europa, y seguir importando energía con altos costos. En un caso son dólares que se van, sin crear empleo ni crecimiento. En el otro, son dólares que vienen, para crear empleo, crecimiento y riqueza.

Por Doris Capurro, Vicepresidente de Comunicación, Relaciones Institucionales y Asuntos Públicos de YPF.

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