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05.10.2014  | EL DIARIO

¿Por qué se utilizan químicos en la estimulación hidráulica?

Por Marcelo Sticco, Geólogo UBA. Profesor de Ingeniería Ambiental en UTN y UCA, y de gerenciamiento ambiental en UCES.

Debatir acerca de la estimulación hidráulica o fracking y los químicos que intervienen en esta técnica, es importante para el presente y futuro de las personas y el medio ambiente. Como primer paso y para comprender mejor el contexto, observemos algunos datos clave sobre este tema.

Toda actividad industrial, agrícola e inclusive doméstica en la cual se utiliza agua que fluye a través de caños o se almacena en tanques o piletas, usa siempre algún tipo de producto químico, tanto para preservar el líquido, como para cambiar su composición.

Un simple ejemplo de este uso, y que vivimos a diario en nuestros hogares, es el agua corriente. Seguramente sabrán que para eliminar los sedimentos y las bacterias que se hallan en las fuentes de agua (ríos o acuíferos) se necesita hacer un tratamiento químico básico (se llama decantación y desinfección), en la cual se utilizan productos químicos en bajas proporciones para asegurar la calidad del agua (como sales de aluminio o hipoclorito de sodio, conocido como “lavandina”).

Otro ejemplo lo podemos ver en las fábricas, en los equipos que se denominan “ablandadores”, cuya función principal es reducir o eliminar compuestos naturales del agua (calcio y magnesio) y de este modo evitar la formación de incrustaciones conocidas como “sarro”, que obstruyen el adecuado transporte del agua.

Ni hablar del agua que se utilizan en los campos y chacras, que demanda el uso de químicos más complejos para fertilizar o usarlos junto con los pesticidas que se esparcen en la superficie. Y los que tienen piletas de natación en clubes o en sus casassabenque deben estar controlando la acidez y el cloro en el agua como si fueran verdaderos laboratoristas químicos.

Todos estos ejemplos tienen algo en común: la necesidad de cambiar las condiciones químicas iniciales del agua para adecuarla al uso previsto, y esto sólo se puede lograr con productos químicos.

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Ahora bien, el agua para el fracking, ¿qué cambios necesita? Esta técnica, utilizada desde 1959 en nuestro país, precisa una calidad de agua que cumpla con tres condiciones: primero, que no forme sarro (no incruste), así no se tapan los caños. Segundo, que no “agujeree” los caños de acero de los pozos (no sea corrosiva), para no perder fluidos. Tercero, que sea como un gel (alta viscosidad), para permitir que el agua pueda transportar la arena que se usa para apuntalar los canales abiertos en la roca. Este “equilibrio” en el agua se logra únicamente usando químicos.

Los compuestos químicos “secretos”. En la Argentina no hay ningún misterio con la identificación de los químicos, ya que no lo consideramos como “secreto industrial”, tema que sí es debatido en EE.UU. En nuestro país, la industria debe declarar ante las autoridades de control la totalidad, el tipo y la cantidad de químicos usados en cada uno de los pozos, antes y al final de su uso.

¿Cuáles son estos químicos? Son sólo estos doce, y entre paréntesis menciono el uso doméstico: ácidos (limpiador de piletas, destapa caños), ácido cítrico (jugo de limón), borato (jabón y cosméticos), carbonato de potasio (jabones, cerámicas), cloruro de potasio (sal de mesa “light”), cloruro de sodio (sal de mesa común), destilados (laxantes y golosinas), glicol (limpiadores y anticongelante de rutas), glutaldehido (desinfectante utilizado por dentistas) goma guar (helados, pasta dental y alimentos para celíacos), isopropanel (limpiadores de vidrios y antitranspirantes) n-dinemthyl (farmacéuticos y plásticos).

Como se ve, son compuestos de uso común en las casas y en las industrias. Acá podríamos concluir con el típico mensaje: “Cualquier semejanza con la alacena de una cocina NO es pura coincidencia.” ​

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