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11.09.2016  | LA NACIÓN

Miguel Gutiérrez: "YPF debe garantizar el autoabastecimiento"

El presidente de la petrolera se muestra optimista, pese a las dificultades del sector.

"No lo imaginé jamás. Soy hijo de españoles y el primero de mi familia que nació en la Argentina. Mi mamá llegó en 1952 y mi papá en 1948 y ninguno pudo completar sus estudios. Soy de Mataderos y nunca soñé que podía llegar acá", resume, orgulloso, Miguel Gutiérrez, flamante presidente de YPF, la compañía más grande de la Argentina, desde abril de este año.

El piso 32 de Macacha Güemes 515, en el que trabaja a diario, tiene una amplia vista de todo el Río de la Plata y es uno de los lugares más preciados de la torre diseñada por el arquitecto César Pelli. Su oficina no es la que ocupaba Miguel Galuccio, su antecesor, sino la que tenía el ex ministro de Economía, Axel Kicillof, cuando asumió como director del Estado.

Para Gutiérrez es el primer cargo en el mundo del petróleo, pero no en el terreno corporativo. Su CV incluye un paso por el Grupo Telefónica como presidente, la posición de managing director y responsable de mercados emergentes globales de JP Morgan y hasta presidente del directorio de Autopistas del Oeste. Aterriza en un contexto en el que el balance de la compañía muestra uno de los peores resultados en tres años. Sin embargo, dice con firmeza: "YPF tiene que ser una compañía que garantice el autoabastecimiento energético del país".

Un plan de negocios sujeto a la estabilización de los precios

Liderará una empresa con ventas por unos US$ 15.464 millones, más de 22.000 empleados y una participación del 57,9% del mercado de estaciones de servicio a nivel nacional. Sólo por sus casi 1600 estaciones pasan 1,5 millones de clientes cada 24 horas. En su primera entrevista con LA NACION no escapa a ninguno de los temas: desde la apertura de las remuneraciones de los directivos hasta el contexto económico y político en el cual se desenvuelve.

- ¿Cómo fue su llegada a YPF, qué encontró y qué esperaba encontrar?

-Entré a finales de diciembre en el directorio, cuando fuimos nombrados algunos de los nuevos directores. No vengo del sector por lo que entré con mucha ansiedad de aprender, de conocer y de rápidamente empaparme de los temas. La verdad es que tuve una muy buena recepción de Miguel Galuccio (presidente y CEO anterior) y trabajamos muy bien durante esos meses. Encontré una empresa que, obviamente, tiene sus desafíos dados por el contexto, por la situación de precios internacionales que vivimos y que viviremos por unos cuantos años más, y eso tiene una repercusión clara en la Argentina.

- ¿Quién lo convocó?

-Yo no soy político, no vengo de Pro. Sí conozco a varios actuales funcionarios, como Alfonso Prat-Gay, Luis Caputo (secretario de Finanzas) y algunos otros. En el caso de los dos, trabajaron conmigo en JP Morgan. También conocía bien al ministro Francisco Cabrera, a Gustavo Lopetegui y a Mario Quintana. Juan José Aranguren y Gustavo Lopetegui fueron quienes me convocaron.

-¿Conocía a Aranguren?

-No, nunca había tenido contacto con él. Para mí, él tiene una visión clara de la industria, con una experiencia que Gustavo no tiene. Con Aranguren hablamos los temas de industria, y con Gustavo vemos cuestiones estratégicas. Esta industria requiere pensar a largo plazo, y uno de los desafíos que tenemos es hacer que en no mucho tiempo más nos sentemos los interesados de la industria para saber a dónde queremos llevar el sector frente a la realidad de precios.

-¿Cuál es el análisis que hacen?

-Los precios internacionales en los próximos cinco años van a rondar entre 50 y 60 dólares el barril. Todos los actores (operadores, refinerías, provincias, trabajadores, Estado) debemos sentarnos para que la industria converja en precios sustentables.

- A usted le toca desembarcar en el marco del peor balance de YPF en tres años. ¿No es así?

-Sí, correcto. El balance de YPF en el primer semestre del año está influenciado por el movimiento de los precios relativos: tuvimos devaluación, el precio del barril interno caído un 10% en dólares, pero a partir del 1° de enero se paga "a precio lleno", digamos, mientras que del otro lado -en la venta- solo pudimos pasar una parte de esa devaluación, y además lo hicimos en cuotas. Todavía no pasamos todo. La verdad es que el precio de hoy es un 12% menos del precio en dólares que teníamos en diciembre. Acompasamos cómo fueron los ingresos durante el primer semestre, y pagamos de lleno la devaluación del inicio con una reducción del 10% en el precio de los combustibles. Y, además, tuvimos una caída del volumen de ventas.

- Cuando aún no era ministro, Aranguren solía repetir que el precio de los combustibles en la Argentina es libre?​

- Con la caída del volumen de ventas -esperemos que mejore en los próximos meses- es muy difícil trasladar a precio. Ahora, hay que tener claro que la cuestión no es tan lineal, porque del otro lado, cuando se compra el crudo -o el caso nuestro, que somos una empresa integrada, y el 80% del petróleo que vendemos lo producimos nosotros, y el otro 20% lo compramos en el mercado doméstico- si uno trasladara de lleno la falta de precio en el surtidor, tiene que bajar fuertemente el precio del barril criollo, y eso genera implicancias en personal, regalías a las provincias? por eso debemos hablar como industria para que el sector aterrice.

¿Cuál sería el valor de equilibrio?

-El ministro Aranguren lo dijo varias veces: quiere que la industria aterrice en un precio de paridad de importación, que se estima en US$ 55. Pero, ¿se hace ahora o se busca gradualidad para que la industria se meta en ese esquema? Mi recomendación es que se tome un año, y quizás a fines de 2017 tengamos la decisión consensuada, y en 2018 tengamos un mercado totalmente libre. Esa es mi recomendación.

- Hizo su carrera en el sector privado ¿Coincide con la visión del kirchnerismo de haber estatizado YPF cuando era española?

-A mí, la realidad, no me interesa si desde el punto de vista técnico somos una compañía estatal. En Francia, por ejemplo, las empresas son mayoritariamente estatales, o lo han sido. Mientras la gestión de la compañía sea profesional, que sea estatal no genera problemas. En el caso de YPF, la gestión es profesional, y la ley lo establece claramente, y además la compañía cotiza, por lo cual está sujeta a los controles de las autoridades regulatorias del país y de la SEC de los Estados Unidos. Tenemos gerenciamiento profesional y cotización en el mercado, y eso da mucha fortaleza. No soy dogmático.

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-¿Cómo ve la economía local?

-En términos de actividad, tengo una visión optimista del cierre del año, y de 2017 que tendremos con un crecimiento que rondará el 4%.

¿Cuál es el principal problema hoy?

-La competitividad. No es sólo el tema laboral, lo dejo en claro. Hay problemas de logística, que para nosotros son monumentales. ¿Cómo la analizo? La defino según Brasil. Estamos en el Mercosur y esa es la vara con la cual compararnos y competir. Tenemos que llevar nuestra competitividad ahí. Hay temas impositivos, y un conjunto de temas nacionales o sectoriales. Los impuestos que afectan nuestra actividad y son muy altos, tal vez los más altos de la región.

-¿Qué análisis hace del kirchnerismo?

-Yo espero que el kirchnerismo haya dejado un período de tiempo que le permita a la gente luego mirar atrás y pensar por qué hubo kirchnerismo. A veces la gente se olvida. Me parece que se ve en el mundo. Hubo kirchnerismo en la Argentina porque hubo una crisis muy fuerte, que duró muchos años y dejó en la calle a mucha gente; creó un nivel de pobreza muy alto. Y la gente reacciona, porque se siente atacada. Se está viendo en España o en Estados Unidos. ¿Por qué existe Trump o Bernie Sanders? ¿Por qué existe Podemos? Son parte de las crisis, y la gente se aferra del que le dice que le va a dar todo.

-¿Qué pasa luego?

-Sabemos que eso no es real, y que esas situaciones, a veces, no se pueden materializar. La gente vuelve, pero tiene que volver en condiciones económicas distintas. Espero que estemos en ese proceso.

-¿Qué relación tiene con el presidente Macri?

-Lo había visto un par de veces durante mi paso por Telefónica, y lo había visto también reuniones de tinte social. Lo conocí cuando al final de este proceso se me hizo la propuesta de entrar en la compañía. Desde allí, lo he visto un par de veces más, y no tengo una relación frecuente. El mandato claro es que YPF es una compañía que definitivamente tiene que asegurar el autoabastecimiento del país, y ser la compañía faro que trabaje para generar el abastecimiento energético del país.

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