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12.11.2013  | Financial Time | Benedict Mander

Jefe petrolero recibe elogios mientras YPF busca financiamiento para proyectos de shale

Recursos. Miguel Galuccio está trabajando duro para atraer inversores

Miguel Galuccio está mostrando la cepa. Asumió como CEO de YPF hace un año, justo después de que el gobierno argentino nacionalizara el 51 por ciento de las acciones de la española Repsol. Fue una misión nada envidiable, incluso para un ingeniero tan respetado como él.

Argentina es, en diversas maneras, un ambiente hostil para los negocios, dado por sus controles de cambio, inflación y su engorrosa burocracia.

Sin embargo, desde que Galuccio se hizo cargo de YPF hace 18 meses, el precio de las acciones de la compañía se ha duplicado, las inversiones han aumentado de 2 mil millones de dólares en 2012 a 5 mil millones este año y la actividad de exploración se ha multiplicado por tres.

Además, Galuccio se las ha arreglado para revertir el declino de la producción tanto en gas como en petróleo – YPF ha sufrido una caída en la producción de hidrocarburos del 7 por ciento en promedio durante la última década.

También, colocó un bono de 150 millones de dólares en Nueva York en septiembre, a pesar de la batalla que se está desarrollando entre Argentina y los acreedores, que en varias oportunidades han buscado incautar activos soberanos del país en el exterior.

No es de extrañar, entonces, que este hombre de 45 años luzca pálido. Quizás no ayuda el hecho de que acaba de terminar un viaje a Europa donde estuvo convenciendo a inversores para que desarrollen proyectos en las vastas reservas de shale de la Argentina.

“Estoy muy satisfecho con los resultados de YPF”, dijo, añadiendo – sobre la compañía, a pesar de que podría estar hablando de sí mismo – “debemos tener cuidado de no excedernos”.

“La clave es tener un crecimiento rentable sin destruir el valor”, dice, tomando el rol de accionista preocupado por el valor en lugar de hombre del gobierno.

Para la estrategia de Galuccio es vital el plan de explotar la inmensa reserva de shale de Vaca Muerta, muchas de las cuales se encuentran en Mendoza, al lado de importantes recursos convencionales del estado.

Las reservas convencionales de Mendoza representan aproximadamente una quinta parte de la producción de petróleo de YPF, y es el hogar de una de las refinerías más importantes del país. “Es la única provincia que está completamente integrada en materia de energía”, dice Galuccio.

A pesar de que admite que el comienzo del desarrollo en Mendoza tomará varios años, a diferencia de Neuquén, la provincia sigue siendo una pieza vital en el los planes de YPF.

Uno de los desafíos más grandes, sin embargo, es asegurar el financiamiento. De ahí la importancia del bono de septiembre. “Fue algo pequeño para probar las aguas”, dice Galuccio sobre la suma de 150 millones de dólares.

YPF fue capaz de recaudar el dinero por menos del 8 por ciento, en comparación con tasas de dos dígitos sobre la deuda soberana del país.

También, la compañía ha estado aumentando la deuda localmente a tasas de interés aún más bajas. Alrededor de la mitad de la deuda de YPF es en moneda local, en comparación con un porcentaje tan alto como el 90 % en moneda extranjera antes de la nacionalización.

Sin embargo, tal vez el logro más significativo de Galuccio fue asegurar un acuerdo por 1240 millones de dólares con Chevron para explorar y desarrollar una concesión de Vaca Muerta.

Chevron para explorar y desarrollar una concesión de Vaca Muerta.

Se ha pregonado como prueba de que una gran empresa internacional con experiencia en shale gas confía en Argentina. YPF espera que el acuerdo impulse a otras compañías a seguir su ejemplo. Dow, la química norteamericana, ya firmó un contrato menor.

“Las cosas están saliendo bien”, dice Galuccio. “Todo lo que dijimos está sucediendo”.

No obstante, YPF se enfrenta a grandes retos, como la disputa del gobierno con Repsol, que exige 10 mil millones de dólares en compensación por la expropiación de activos.

Antonio Brufau, el presidente de la compañía española, rechazó la propuesta argentina de este año que, como compensación, a Repsol se le concedería una 47 por ciento de participación – valuado en 3.5 billones de dólares – en un joint venture para desarrollar Vaca Muerta. El gobierno argentino también proporcionaría a Repsol bonos con un valor de 1500 millones de dólares, pero eso tendría que ser reinvertido en la Argentina, junto con un compromiso de invertir más para desarrollar el activo.

Galuccio se ha encontrado a si mismo atrapado en el fuego cruzado. “No todo el mundo entiende que este es un conflicto entre dos accionistas – el estado argentino y Repsol. Yo soy el presidente”, dice, destacando que su responsabilidad es defender el valor de la compañía para sus accionistas.

“No puede ser que un accionista, Repsol, trate de tomar a YPF como rehén”, añade. Parece que hay dos opciones: una solución negociada, o un acuerdo judicial. “Sería mejor llegar a un acuerdo”, dice Galuccio, que va a discutir un posible rol de Pemex, la petrolera estatal de México, para negociar una concordia.

Tenemos relaciones muy estrechas con Pemex”, dice.

Miguel Galuccio conoce a Emilio Lozoya, CEO de Pemex, desde su paso por México con Schlumberger, la compañía de servicios petroleros. Analistas han señalado que Repsol necesita del apoyo de Pemex si quiere expandir su negocio en México.

Pemex, la cual posee el 9,37 por ciento de las acciones de Repsol, ya ha intentado romper el acuerdo que Repsol rechazó. De todas formas, Galuccio mantiene la esperanza que aún podría jugar un papel en la resolución del conflicto.

Además de las dificultades causadas por la saga Repsol, los problemas en la economía en general, desde desequilibrios básicos de la macroeconomía hasta las restricciones del gobierno sobre beneficios repatriados, lo harán difícil para que YPF continúe en la tarea de conseguir las inversiones que necesita para desarrollar las reservas de shale.

Eso puede de alguna manera explicar por qué el acuerdo tan hablado con Bridas, la compañía de energía chino-argentina, hasta ahora no se ha concretado. Se espera que el potencial acuerdo con Bridas podría ser de la misma magnitud que el acuerdo con Chevron.

Dice Galuccio: “Los chinos puede ser muy importantes para nosotros. Yo creo que puede suceder”.

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