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22.01.2014  | NEUQUEN.COM.AR | Adrian Giannetti

El Gas shale convierte en un "Dubai" a un pueblo texano

A este polvoso y recóndito pedazo de páramo en Texas le llamaban de varias formas: aburrido, moribundo, pobre. Los tres eran acertados: sin futuro, sin empleos ni muchos incentivos que evitaran que los jóvenes huyeran a las primeras de cambio.

Ciudad Karnes era firme candidata a convertirse en un pueblo fantasma, uno más de las decenas de cascarones vacíos que yacen abandonados en la campiña texana, condenados a erosionarse en el desierto.

Pero ayer este pueblito a menos de una hora de Tamaulipas es Dubai. Una historia que da un atisbo a lo que podría suceder en México tras la apertura de la reforma energética: es el corazón del renacimiento petrolero de Estados Unidos y una multitud de nuevos suburbios, malls, hoteles y restaurantes han comenzado a ser construidos en su periferia, donde ya hay una escasez de vivienda. Luego de ser uno de los condados más pobres del país, Karnes tiene ahora un ingreso per cápita equivalente al de Israel, un cambio de fortuna dramático que su nuevo apodo ilustra a la perfección: Saudi-America.

El mote tiene una razón de ser. Karnes y la zona circundante son hogar del yacimiento de petróleo shale o no convencional más grande del mundo, el Eagle Ford o Vado de Águila, una formación geológica que se extiende desde el sur de Dallas hasta muy adentro al norte de México y que tiene a la industria energética estadunidense viviendo una fiesta sin precedentes (y haciendo cálculos sobre qué tanto crudo podría haber en territorio de Coahuila, Tamaulipas y Nuevo León).

Desde 2008, 14 empresas estadounidenses han inundado de inversiones el sur texano, peleando palmo a palmo por extraer todo el petróleo y gas shale posible en sus confines. Miles de trabajadores que laboraban en el Medio Oriente o en África han regresado a Estados Unidos y se han mudado a la zona, donde 116 mil empleos fueron creados en los últimos tres años.

Los salarios son irreales: 250 mil dólares al año para un geólogo y 184 mil para un geofísico. 91 mil para un técnico. Hay conductores de camión, simples choferes, a los que se les está pagando hasta 150 mil al año, de acuerdo con la Comisión de Ferrocarriles. Es una jauja que se extiende a otras áreas. "Hay quienes hablan de que a un mesero le están pagando 300 dólares a la semana", confió un político texano.

La fiesta va a toda velocidad. Tan rápido como pueden ser construidas, nuevas torres de extracción han comenzado a brotar en el horizonte, en donde por las noches las llamaradas de gas natural son tan intensas que iluminan varios kilómetros a la redonda. A última cuenta, a mediados de 2013, había ya más de 2 mil pozos de crudo y gas en Eagle Ford, casi una tercera parte de todos los que Pemex opera en México.

Pero Saudi–América no solo está cambiando las reglas del juego interno en EU. Puede ser la base de operaciones desde la que el capital texano se lance a la conquista del mercado de producción en México, tras la reforma energética aprobada el año pasado.

"El estado de Texas y México tienen mucha cooperación económica desde el punto de vista de exportación e importación de materias primas. Ciertamente desde un punto de vista logístico, esta región en Texas está lista para ser un hub para actividad de perforación en México (después de la reforma)", dijo a MILENIO Omar García, presidente de la Mesa Redonda Económica y Energética del Sur de Texas (STEER), una organización que representa a compañías petroleras de mediano y gran tamaño.

"Las empresas petroleras texanas saben hacer negocios en cualquier parte del mundo. Pero en el caso de México, la cosa es tan sencilla como cruzar un río", agregó. "El sur de Texas está posicionado para encargarse de parte de la perforación y producción en México, si es que llega a darse".

Hace cinco años, hablar de riqueza en esta parte de Texas era impensable. Pocos habrían apostado por una franja desértica mejor conocida por su barbacoa y cacería de chivos salvajes y en donde el máximo orgullo eran los Castores Combativos, un imbatible equipo de fútbol americano de secundaria. Actualmente, el Eagle Ford es un constructor de fortunas al que acuden productores de China, Indonesia y Rusia para tratar de entender qué exactamente está pasando en el equivalente estadunidense a la faja de Orinoco de Venezuela, el campo Gawhar de Arabia Saudita o el Cantarell mexicano.

Los cálculos del Departamento de Energía de Estados Unidos apuntan a que aquí hay una concentración de petróleo tal que está a punto de transformar el sur de Texas en la más grande zona de producción no convencional del planeta. Actualmente, un millón 200 mil barriles de crudo salen a diario de sus torres, que en 2015 —en solo un año más— podrían producir hasta 2 millones de barriles cotidianamente.

Es casi tanto petróleo que bien podría convertir a EU en un país independiente en materia energética por vez primera desde la década de los 70 del siglo pasado.

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