YPF

Energía YPF

18.07.2014  | PAGINA 12 | Eduardo Videla

De la prehistoria a Vaca Muerta

Una visita interactiva al stand de YPF

El visitante se acerca al círculo y tiene la sensación de estar en el borde de un pozo petrolero. Sobre ese redondel se proyectan imágenes con información sobre la exploración y explotación de hidrocarburos. Es una de las estaciones de la muestra Espacio de Energía, que instaló la empresa YPF en Tecnópolis. La información, precisa y contundente, se combina con algunas propuestas para matizar: una competencia para ver quién genera más energía a través de un simulador; una trivia “energética” y una selfie que proyectarán el retrato del visitante en un mural tamaño gigante antes de sumarse al álbum de los que pasaron antes por ahí. Por último, un simulador transporta a toda velocidad, en un recorrido que no se priva de curvas, subidas y descensos bruscos, desde la prehistoria hasta Vaca Muerta, desde los pozos petroleros hasta los hidrocarburos nuestros de cada día.

La idea central de la muestra de la petrolera nacional es enfatizar el potencial que representa el yacimiento de Vaca Muerta, que a nivel mundial es el segundo en importancia como reserva de gas y el cuarto de petróleo no convencionales. Por otro lado, apunta a dejar en claro que su explotación –tal como se promete hacer en este yacimiento– no representa riesgos para el medio ambiente.

El recorrido cuenta con nueve estaciones interactivas, todas dotadas de atractivos recursos tecnológicos. Empieza con una línea de tiempo que se acciona a través de una rueda y recorre 30 hitos de la historia de la energía, desde que el hombre pudo encender el fuego hasta que empezó a explotar yacimientos no convencionales.

Otras estaciones muestran, con proyecciones animadas interactivas, el peso de los hidrocarburos en la matriz energética en la Argentina (que es del 86 por ciento), su comparación con los países más desarrollados, la participación del gas y el petróleo en esa matriz y el porcentaje en que intervienen las otras fuentes: hidroeléctrica, nuclear, carbón y las alternativas.

Un juego para dos participantes propone que cada uno de ellos sea una cadena de hidrocarburos. Los carbonos y los hidrógenos se proyectan luminosos en el piso y, según cómo se acerquen, se combinarán dando lugar a distintos productos, desde plásticos hasta tejidos o champúes.

Después de la explicación sobre cómo funciona un dínamo para generar energía por rotación, se invita a otra competencia: la velocidad con la que se acciona un pulsador es proporcional a la extensión de una línea luminosa que se despliega sobre el techo. Gana el que logra más longitud.

Luego, la selfie que to​ma en realidad una máquina como las que había en el subte. Pero nadie se lleva la foto: más que eso, la ve proyectada en tamaño extra large en la pared.

La frutilla del postre es el simulador con 24 butacas instalado en una sala de cine. Requiere de cinturón de seguridad e indicaciones varias antes de emprender el viaje, que lleva hasta la prehistoria e incluye un cara a cara con un dinosaurio, capaz de hacer arrugar al más valiente.

A bordo de una nave ultrarrápida, se llega hasta el presente en un vertiginoso viaje sobrevolando entre los edificios de las ciudades, que –queda claro– no podrían vivir mucho tiempo sin los derivados del petróleo.​​​

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