
La serie está 1-1. La selección argentina de tenis tiene que pensar como plantear los tres puntos que restan contra España y que consecuencias puede representar el físico del tandilense.
La primera jornada de la final de la Copa Davis 2008 en Mar del Plata comenzó con un gran rendimiento de David Nalbandian y una actuación deslucida de Juan Martín Del Potro. España deja el Polideportivo Islas Malvinas de mejor ánimo, con confianza y con un buen sabor. La Argentina tiene dudas que ya forman parte de la dinámica de esta final. Quizás que Nalbandian juegue el doble el sábado ya no sea una imposición del líder del equipo, sino que tal vez sea una necesidad.
David Nalbandian no es un tenista que emocione. Ha tenido momentos en que su despliegue conmovió, pero su forma de jugar en la Copa Davis genera otro modo de abordarlo. Su tarea frente a David Ferrer fue destructiva. Su rendimiento se asocia más al respeto y a la admiración. Nalbandian, este viernes, transmitió una seguridad en la construcción de su triunfo tan clara que en el tercer set, el banco argentino tomaba mate y comentaba con tranquilidad el desarrollo del partido. Nalbandian tuvo contra Ferrer su clásica actuación del día de la apertura de cada Copa Davis. Jugó con tanta suficiencia y control que como en otras ocasiones lleva a un razonamiento equivocado: suponer que su rival no estaba a la altura de las circunstancias.
Nalbandian ganó 6-3, 6-2 y 6-3 en 1 hora y 59 minutos de juego sin darle posibilidades a Ferrer. Lo desarmó y fue inteligente para jugar. Ferrer es un tenista que no tiene un estilo vistoso y su virtud es su tenacidad y espíritu de lucha aún con el marcador en contra. A Mar del Plata no trajo ni lo uno ni lo otro. No tuvo constancia para someter a Nalbandian a su idea de meter la pelota adentro y dejar que el problema lo tenga el otro. Y su confianza decreció a lo largo del partido. Ferrer hoy es número doce del mundo, pero a comienzos de temporada era el cuatro. Está en baja y su actuación en esta final mostró claramente la baja en su nivel. Nalbandian fue perfecto en su producción. Ni siquiera hizo falta que la energía del público influyera en el partido para que el resultado se corrija.
El cordobés de local es un tenista intratable. Además es bastante probable que mañana salte a la cancha para jugar el doble. Nalbandian, ganador y líder, aspira a quedarse con todo haciendo todo.
Juan Martín Del Potro no tuvo un rendimiento que se pueda rescatar. Inclusive hasta lo pagó fisicamente con la atención médica cuando sacaba 2-3 en el cuarto set. Del Potro no pudo ser el tenista del que todos hablan en esta temporada. Quieto, con poca reacción y signos de sentirse abatido durante buena parte de la tarde, el tandilense no pudo contra un rival talentoso, de juego agradable y no muy firme en su temperamento. Con un set para cada lado, Del Potro estaba 4-2 en el tie break del tercer set tras una doble falta de López. Fue una leve ventaja que no se transformó en tendencia. Del Potro conectó aces para mantenerse a flote, pero en el match estuvo lento, sin buena movilidad. Atascado y contenido durante buena parte de las tres horas y cuarto del choque con Feliciano López.
Las preguntas quedan abiertas. Nalbandian fue impecable y Del Potro perdió su punto pero también quedó disminuído fisicamente. ¿Qué hacer? ¿Arriesgar a Nalbandian en el doble? ¿En qué condiciones queda el tandilense para el domingo? La selección argentina de tenis tiene incógnitas que resolver. Las necesidades del equipo se mezclan con los dolores, el coraje y la inteligencia para pensar cómo se plantea la estrategia para que la Copa Davis, ya que está en casa, se quede acá.
Por Marcelo Gantman
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