Algunos de los lechos más mullidos, tranquilos y de mejor vista al planeta austral están en Patagonia, a su precio. Son habitaciones donde se abren las cortinas y no se ve más que mar, lago, río, islas, montañas, glaciar.
Con presupuesto y reservas previas, hay toda una Patagonia de hoteles, hosterías y lodges cinco estrellas que el lector de mayor cilindrada y tracción puede afrontar, junto al turista de alto vuelo.
Otra alternativa (que no suele ser económica, y por ello es más frecuentada por extranjeros) son las estancias, que en muchos casos son muy confortables y en otros algo rústicas, pero siempre rodeadas de un encanto poco frecuente en los alojamientos turísticos convencionales.
Gracias al turismo nacional e internacional más masivo, en todos los principales destinos turísticos de la Patagonia hay hoteles, cabañas, apart-hoteles y hosterías de precios más contenidos, siempre pulcros y bien atendidos. El turismo juvenil internacional trajo consigo el desarrollo de muchos hostels y bed & breakfast pulcros y económicos.
Los hoteles sindicales, en una atmósfera más comunitaria, también albergan huéspedes no gremiales con tarifas convenientes y, a veces, espléndidas ubicaciones.
El camping es muy difundido en toda la Patagonia y los hay de precio muy razonable, con buenos servicios y espléndida ubicación, si bien muy concurridos en la alta temporada estival. En sus variantes de camping organizado, camping agreste o camping libre, la carpa y la bolsa de dormir (que también es útil para dormir en los refugios de montaña) permiten vivir la naturaleza patagónica sin muros alrededor.
Los lodges de pesca cierran todos cuando termina la temporada de pesca, es decir desde abril hasta noviembre. También muchos hoteles y casi todas las estancias cierran a fines del verano y hasta la primavera. Pero en los que no cierran siempre hay lugar y las tarifas son más económicas.
En vacaciones de verano e invierno la capacidad hotelera de las pequeñas localidades de tránsito hacia el sur se satura al final del día: se recomienda viajar con reservas previas, o con carpa y bolsas de dormir.
También los principales destinos turísticos pueden estar llenos en enero. Lo mismo ocurre en las localidades petroleras, donde la hotelería puede ser bastante más cara y estar completa en cualquier período del año.