Prácticamente todos los campos del saber humano tienen alguna expresión o institución en la ciudad, desde la astronomía hasta la zoología. Lo mismo puede decirse del turismo religioso: más allá de las docenas de iglesias católicas, existen templos de todas las denominaciones protestantes y ortodoxas. Hay sinagogas, mezquitas y templos taoístas, shintoístas, budistas y umbanda. Con las limitaciones de su contexto altamente urbano, la ciudad de Buenos Aires ofrece buenas facilidades para moverse en bicicleta, y tiene circuitos muy agradables en los bosques y lagos de Palermo, las dos Costaneras.
En Puerto Madero y la Reserva Ecológica hay paseos organizados en bicicleta que se disfrutan tanto más los sábados y domingos, cuando no hay tanto tránsito en las calles. Estas mismas áreas son las favoritas para patinar y trotar. En el Rosedal se alquilan patines y en el lago hay botes de remo y biciscafos, en tanto que los fines de semana se ofrecen clases públicas y gratuitas de gimnasia aeróbica.
En Buenos Aires se practica golf, equitación, tenis, tiro, natación, pelota paleta y pelota vasca, artes marciales y todos los deportes bajo techo. Hay, además, spas y gimnasios en toda la ciudad. Para los deportes náuticos, hay que desplazarse a la ribera norte, en dirección a San Isidro y Tigre.
El mayor problema del ripio son las piedras que proyectan las ruedas (en particular las de tracción) de los vehículos. Siempre hay que disminuir la velocidad al adelantarse y ser adelantados. Distanciarse al cruzarse y adelantarse sirve si la ruta es ancha y se aminora la velocidad: los proyectiles pueden volar decenas de metros. En un largo viaje por ripio, el parabrisas seguramente recibirá impactos de piedras.
En Buenos Aires se practica golf, equitación, tenis, tiro, natación, pelota paleta y pelota vasca, artes marciales y todos los deportes bajo techo. Hay, además, spas y gimnasios en toda la ciudad. Para los deportes náuticos, hay que desplazarse a la ribera norte, en dirección a San Isidro y Tigre.
Las actividades deportivas más típicas de la provincia tienen que ver, naturalmente, con los caballos: desde montar mansos matungos criollos para recrearse en playas, médanos y bosques hasta el aprendizaje y práctica del polo, Buenos Aires es la tierra prometida de los amantes de la hípica y las artes ecuestres. Las cabalgatas y treks más espectaculares están en las sierras de Tandil y la Ventana. Los caminos rurales entre Azul y Balcarce son estupendos para recorrerlos en bicicleta.
En la Costa Atlántica y litoral y Delta del Paraná priman la pesca y los deportes náuticos. Las localidades tradicionalmente más frecuentadas por pescadores están muy bien equipadas para atender todas las necesidades, con alquiler de equipos, servicios de guía y salidas de pesca embarcada. Lo mismo sucede en las lagunas bonaerenses, que convocan a multitudes: allí, la pesca del pejerrey es una de las grandes aficiones populares.
En las playas, generalmente bastante ventosas, se practica kitesurf y windsurf, aunque no todas tienen buen oleaje. Los mejores surf points están entre Mar del Plata y Miramar. El yachting se practica sobre todo en el Río de la Plata. Esquí acuático, kayak y canotaje son muy populares en las tranquilas aguas del Delta del Paraná y también en otros ríos y lagunas.
Casi en cada pueblo hay un aeroclub, donde se aprende a volar en avioneta. Hay clubes de planeadores en Zárate, San Andrés de Giles, Cañuelas, La Plata, Dolores, Tandil, Trenque Lauquen, Azul, Olavarría, Pergamino, Mar del Plata, Tres Arroyos, Junín y otras localidades. El paracaidismo se practica en Lobos y el parapente con motor un poco en todas partes, en tanto que el parapente sin motor aprovecha las alturas que hay entre Cabo Corrientes y Sierra de los Padres.
Otra actividad deportiva que apasiona a los bonaerenses es el automovilismo: prácticamente todo pueblo y ciudad tiene su autódromo y abundan las pistas de karting; las competencias de turismo de carretera atraen gran cantidad de público.